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/ 28 noviembre 2022

Mónica Rouanet:«Todas mis novelas llevan siempre un trasfondo social»

Mónica Rouanet:«Todas mis novelas llevan siempre un trasfondo social»

Mónica Rouanet se mudó a Madrid desde muy pequeña, aquí estudió Filosofía y Letras. Especializada en Pedagogía, tiene el grado de Psicología. Desde hace más de veinte años ha trabajado con personas en riesgo y dificultad social. Ha escrito muchas novelas, su última ha sido ‘Nada importante’, de Roca Editorial, que ya está en todas las librerías y cada feria del libro.

Se califica como una escritora de intriga, que quiere que sus personajes se parezcan a gente corriente y trata todas sus historias con un trasfondo social dándole mucha importancia a temas como el abuso de menores, violencia de género o de la salud mental en adolescentes. Recientemente, ha participado en la presentación de la Feria del Libro de Majadahonda.

¿Cómo es el día a día de Mónica?

Pues ahora que me dedico únicamente a temas relacionados con la escritura, es un poco ajetreado, porque para escribir yo considero que hay que leer muchísimo. Entonces tengo mucho que leer entre documentación y otras novelas, que me gusta estar un poco al día y ver cómo escriben los compañeros. Eso lo combino con talleres de escritura creativa, con conferencias, con charlas, con viajes, con participación en ferias, en festivales. Así que parecía que iba a ser más tranquilo. Pero es complicado.

¿Qué libro o autor te influyó en tu trabajo como escritora?

No puedo decir solo uno, ni un libro, ni un solo autor. Hay muchísimos libros y muchísimos autores que me marcan y además no siempre son los mismos. Por ejemplo, yo como escritora de novela negra, hay muchos autores, pero Dennis Lehane es alguien que me gusta mucho, también J. R. Moehringer. 

Luego que no sea de novela negra, pero que me gusta como escribe es Donatella Di Pietrantonio o Elia Barceló también me gusta mucho como escribe. Últimamente he leído a Marta Prieto, que es la primera mujer ganadora del Silverio del Festival de Novela Negra de Gijón. O sea que todo depende de cada momento. Siempre tienes a unos autores fetiche, para mí mi autor fetiche es Tom Spanbauer o Palahniuk, que es un alumno suyo. Esos dos siempre me han gustado mucho, pero según el momento. 

¿Por qué la novela negra?

Pues la verdad es que yo me siente a escribir una nueva novela y digo escribir una novela negra, no, sino que empiezo a escribir de unos personajes a los que les ocurren cosas y entonces yo escribo novelas de intriga. En realidad, no es una novela negra con el típico policía, la clásica novela negra. No es lo que yo escribo, yo escribo novelas de intriga y me las catalogan como novela negra. Cuando sale un policía con una investigación y siempre es novela negra, o cuando sale un muerto que alguien busca qué es lo que ha ocurrido, te lo catalogan como novela negra. Pero bueno, a mí es que de momento me gustan las novelas de intriga, pero igual mañana escribo otra cosa completamente distinta.

«EN TODAS MIS NOVELAS LLEVO SIEMPRE UN TRASFONDO SOCIAL»

Has trabajado con personas en riesgo de exclusión social. ¿Has trasladado alguna de esta historia de vida a tus novelas?

Pues mira, alguna historia tal cual, nunca. Por respeto a las personas con las que he trabajado, pero sí que me he fijado en algunos aspectos que he mezclado con otros. Por ejemplo, en algún personaje he puesto un rasgo de personalidad de alguien con quien he trabajado más, otro rasgo de otra de las personas, más un rasgo de uno de mis compañeros, y todos esos han compuesto una nueva personalidad. Incluso en algo de alguna historia me he basado para crear otra historia diferente que tuviera algo que ver. 

El tema es que después de 22 años trabajando con personas en alto riesgo, en todas mis novelas llevo siempre un trasfondo social, porque es lo que he visto todos los días durante ocho horas diarias en el trabajo. Después he intentado denunciar algunas de las cosas que he visto en mi trabajo, temas como el abuso de menores, la violencia de género, el tema de salud mental en adolescentes. Ese tipo de trasfondo siempre aparecen en mis novelas, pero no es el caso específico de alguien con él que yo he trabajado, es una generalidad.

Estuviste durante 22 semana en el número uno de novela de suspense más vendida en Amazon. ¿Cómo te vino esa noticia a ti en pleno confinamiento?

Lo iba viendo y no me lo podía creer. Yo había tenido otra de mis novelas en el número uno, también de Amazon. Pero vamos, que tampoco digo tanto que es “El camino de las luciérnagas”. La siguiente novela, “En donde las calles no tienen nombre”, se había vendido, pero en Amazon tampoco, se había vendido más que en papel. Y de pronto está que ya llevaba casi un año publicada, mi editora Blanca Rosa Roca de Roca Editorial sacó un hashtag que decía Yo me quedo en casa leyendo. Entonces nos pidió a varios autores de la casa sí nos importaba dejar durante una semana o dos semanas nuestra novela gratis, para que la gente que estaba en casa no podía comprar, no podía salir, por lo menos que leyera. Y ahí ya se puso un número uno. Yo pensé, es porque está gratis, pero claro, todas estaban gratis.

Y de pronto ya se puso a su precio, y a partir de ponerse su precio, que ya eran 8 € y estuvo 22 semanas consecutivas en número uno, esa novela que a la gente le encantó. Yo creo que, porque la protagonista es la anti heroína, en lugar de ser la típica en investigadora de 30 años, 1,80 y 47 kilos, que eso no existe. Es una señora de 50, gordita, bajita, madre de familia, que hace paella los domingos para sus hijos, sus nietos. Tiene que liarse la manta a la cabeza para buscar a un hijo que ha desaparecido y se va a Inglaterra en busca de su hijo. Y yo creo que eso ha gustado mucho porque la gente se ha visto reflejada en los personajes. Son personajes con los que te cruzas que tú mismo puedes ser parte de ese personaje.

«MI INSPIRACIÓN ES EL DÍA A DÍA»

¿Cuál es tu inspiración para escribir?

Mi inspiración es el día a día. O sea, yo voy por la calle voy mirándolo todo y de cada cosa rara que veo ya mi cabeza empieza a crear historias. Miro por las ventanas, o sea, no es que me asome, pero vas la calle ves una ventana abierta y miras, y es casi es junio y tienen el árbol de navidad puesto y ya te pones una historia estupenda.

Las personas son tu inspiración y todo lo que ves cuando vas por la calle o miras a través de una ventana, ¿cómo cogías inspiración en la época de la pandemia sin poder salir de casa?

Ya tengo más de 50 años, entonces tengo mucho visto. Durante la pandemia la novela que escribí es la que la que ha salido ahora, la de “Nada importante”. El título y lo que es un poco la historia salió durante esa época. Mi marido y yo, aparte de salir, aplaudir y hacer esas cosas, decidimos ver series que no hubiéramos visto cuando éramos jóvenes. Entonces vimos Expediente X, porque creo que no había visto un capítulo entero en mi vida y entonces me enganché a la serie. Y de pronto, en un capítulo final de la primera temporada, se van a otro estado persiguiendo a un sospechoso y llegan a la comisaría, preguntan por él, sacan el informe y dice el policía “cumplió condena por agresión sexual, nada importante”.

Yo me quedé muy sorprendida. Luego pensé que, si yo hubiera oído eso en los 90, a lo mejor tampoco hubiera dado importancia. Pero ahora, con todo lo que hemos cambiado de reivindicar y todas estas cosas, me pareció aberrante que dijera agresión sexual, nada importante. Y de ahí surgió esta historia. Entonces ya no hacía falta salir a la calle a ver los personajes, ya los tenía en mi cabeza.

Te voy a hablar de este último libro «Nada importante», que trata sobre el tema de la violencia de género, ¿nos puedes hacer un breve resumen?

Trata sobre un asesino en serie que decide matar a parejas que no cumplen con el precepto social que él considera el correcto. El correcto es que hombre y mujer son pareja, pero ella siempre por debajo del hombre. O sea, él tiene que triunfar más, ella no puede hacerle sombra, tiene que estar siempre a lo que él necesite. 

Cuando ve una pareja que no cumple esos cánones, durante un tiempo los va siguiendo para cerciorarse que eso es cierto y al final los mata a los dos. Crea un escenario en el que parece un asesinato por violencia de género. El asesino llama a estas muertes “auto encargos” y en uno de sus primeros auto encargos. Él se va pensando que los matado a los dos, pero no, la chica a la que ha atacado está viva y está en coma. Cuando despierta no recuerda absolutamente nada, pero él se cuela entre su círculo más cercano, porque tiene que acabar con ella, porque cuando recuerde a culpar y durante 30 años está con ella. Ni el lector ni la chica sabemos quién de todos los personajes. 

Yo lo que quería era ver cómo la sociedad ha ido respondiendo ante este tipo de agresiones, asesinatos, muertes. Hay veces que estamos en la cabeza del asesino, capítulos en los que estamos en su cabeza y él escucha lo que dice la gente, como hablan mal de ellas por llevar un escote, esos comentarios son a los que me refiero.

«HAY ALGUNAS ESCENAS DE LA NOVELA QUE ME COSTÓ MUCHO ESCRIBIRLAS»

A ti como mujer, ¿te ha sido muy angustioso escribir sobre sobre este tema o sobre estas muertes?

Pues supongo que como mujer y como hombres, a todo el mundo que escribe sobre muertes de cualquier tipo. Es difícil, pero más sobre esto que lo estamos viendo con mucha frecuencia en televisión y en círculos a veces cercanos. Yo durante 22 años he atendido a mujeres víctimas de violencia y también he trabajado con agresores y sobre todo con los niños de estas familias. Pero sí que me ha costado, reconozco que hay un par de escenas de la novela, sobre todo al final que me sugestionan bastante.

Cito una pregunta que aparece en la sinopsis de tu libro, ¿crees que algún día la sociedad dejará de juzgar a las mujeres que sufren agresiones de este tipo?

Espero que sí, Pero me da pena decirte que pronto no va a ser, pero espero que llegue algún día en el que por fin sí. A ver, hay una cosa que sí, a mí me da la sensación. A las mujeres de mi época se nos ha educado siempre para que no nos pase nada. Se nos educa para que no nos peguen. Se nos educa para que no nos maten y para que no nos digan nada. 

En el momento en el que eso ocurre se nos pide un poco de cuentas, y se nos dice, “te avisé”, “te dije que no vinieras tarde”, “que no vinieras borracha”, “que no te pusieras esa ropa”, “que no respondieras a tu marido”. Entonces parece que se nos educa para que esto no nos ocurra, en lugar de educarlos a ellos para no hacer estas cosas, se nos educa a nosotras para que no nos pase nada. Entonces hasta que ese concepto de base no cambie, seguiremos teniendo que responder cuando nos pasan estas cosas.

Me interesa mucho qué lee una escritora, ¿Actualmente tienes algún libro a medias?

Bueno, tengo dos. Tengo uno que lo estoy usando para la documentación de mi nueva novela, que es la «Segunda Guerra Mundial, contada para escépticos», de Eslava Galán. Y el otro que estoy leyendo, por placer es «Sinántropos», de Carlos Bassas del Rey.

¿Cuál te está gustando un poquito más?

Es que los dos son maravillosos. Juan Eslava Galán, da igual cualquier cosa que lea, suya es increíble. Lo que pasa es que últimamente, ya novelas escribe pocas, casi todo es ensayo sobre ensayo histórico. Y Carlos Bassas también es un es una apuesta segura. Uno es novela negra y otro es ensayo, son cosas totalmente diferentes.

LOS RELATOS EN REDES SOCIALES DE MÓNICA

Durante el confinamiento hiciste tus famosos “Relatos del confinamiento” que tanto la gente te pedía y te reclamaba, ¿cómo te sentiste cuando una gran profesional como Carmen Ramírez quiso ponerle voz a tu historia?

Carmen y yo nos hicimos amigas porque ella leyó mi novela “Despiértame cuando acabe septiembre”, y entonces me escribió por Twitter y entonces empezamos a hacernos amigas, pero por las redes. Luego descubrimos que vivíamos bastante cerca y a partir de entonces nos vemos bastante y que tenemos muchos amigos en común. Y entonces yo, cuando yo escribí el primer relato y lo subía a Facebook y a Instagram ella lo leyó y le gustó mucho.

Y entonces yo le dije que me habían escrito dos señoras que una es escritora y otra es ilustradora, que son mayores y son hermanas. Entonces la ilustradora le lee a la otra, porque está muy mayor, pero esta tiene problemas de vista y en el confinamiento al no poder salir de casa no se podía poner unas inyecciones, no veía bien. Y Carmen me dijo que lo iba a leer ella. Entonces el primer día lo leyó para ella, pero yo lo subí y encantó a la gente. Entonces en la SER empezaron a ponerla los fines de semana en el programa de “La Ventana”. 

Como ya me has dicho estás empezando a documentarte para tu nuevo libro. ¿Tienes algún proyecto más en mente?

Estoy con una nueva novela y ya no me da para más. También con los talleres de escritura y todo este tipo de cosas. Durante este verano, durante todo el mes de agosto, escribimos un relato por entregas. Y cada día subía la entrega en a Instagram, pero lo gracioso es que muchos compañeros empezaron a leerme y me pedían si ellos podían seguir con la historia. Está muy gracioso, sobre todo cuando escribe José Carlos Somoza. Ha estado muy bien porque cada día tenía que escribir uno, entonces íbamos subiendo pequeños fragmentos de la misma historia. Esta todo completo en mi página web y en mi perfil de Instagram.

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