A José Luis Álvarez Ustarroz le ha tocado ocupar la alcaldía de Majadahonda en el que es, seguramente, el momento más complicado de la historia moderna del municipio. Han sido meses duros, de mucha incertidumbre y sobre todo de largas jornadas de trabajo desde el consistorio. Pero Ustarroz mira con optimismo al futuro y cree que “hemos aprendido muchísimo” de esta difícil situación.

Con él hablamos de cómo se presentan los próximos meses para los majariegos y de todo lo que está haciendo el Ayuntamiento y su equipo de Gobierno para superar lo antes posible las secuelas que sigue dejando una crisis que, nos recuerda, aún no ha acabado.

¿Cómo se encamina Majadahonda hacia la “nueva normalidad”?

Hombre, a mí me gustaría que la “nueva normalidad” durase poco y que llegara pronto esa normalidad a la que estábamos acostumbrados. Esta situación será sobre todo una cuestión de prudencia, algo en lo que debemos insistir desde la administración. La gente no debe olvidarse de que debemos seguir manteniendo las medidas que se han ido fomentando durante estos meses, e ir recuperando poco a poco la actividad. De hecho, este martes hemos reabierto el mercadillo, en una situación un poco distinta y con solo una cuarta parte de los puestos tal y como establece la normativa, pero sirve de alguna manera para reactivar el sector.

También estamos reabriendo instalaciones municipales, como la biblioteca para el intercambio de libros, aunque con matices y novedades como el “telepréstamo”. Se trata de una medida pensada para que las personas mayores o aquellas con dificultades puedan recibir los libros en sus casas y que no tengan que desplazarse. También se ha reabierto la pista de atletismo con cita previa para controlar el aforo y, a nivel particular, los hosteleros han abierto en su mayoría, con las restricciones impuestas por la normativa estatal. En el caso de las terrazas les hemos permitido ampliar su espacio en un 50% pero, desde luego, no es la normalidad deseada. Y es en ese sentido en el que tenemos que seguir trabajando.

¿Qué destacaría de la actitud de los majariegos durante los momentos más duros de la pandemia?

Yo creo que los vecinos majariegos han destacado por un espíritu solidario que nadie tenía en mente hasta qué extremo podía llegar. Nos hemos encontrado con gente que se ha ofrecido voluntaria para colaborar con las distintas actividades que ha puesto en marcha el Ayuntamiento como el tejido de mascarillas, el reparto de alimentos… Hemos tenido a mucha gente dispuesta a echar una mano a aquellos que lo han necesitado. Otros muchos vecinos han ofrecido donaciones a Cáritas o Cruz Roja para ayudar a los más necesitados.

Como sabéis, tuvimos que habilitar por desgracia la pista de hielo como morgue. Pues bien, recibimos muchos mensajes de vecinos que, si bien la medida no es agradable, nos transmitieron su apoyo y agradecimiento.

¿Cuáles son los planes para el futuro más inmediato, empezando por la campaña de verano?

De momento, como estamos en la Fase 1, hay muchas cosas que no se pueden hacer pero estamos tratando de adaptarlas. Sin embargo, actividades como las colonias deportivas, que siempre han funcionado muy bien en Majadahonda, no van a poder tener lugar este año. Hay una gran concentración de niños, se mueven de unas instalaciones a otras… De manera que será imposible. En cualquier caso, estamos estudiando y planteando distintas alternativas para que, sobre todo en los casos más necesarios, en los de las familias que por temas de conciliación no puedan estar con sus hijos, tengan otras opciones. Siempre por supuesto en pequeños grupos y respetando las medidas de seguridad y protección de los menores. Ese es el trabajo a corto plazo, pero es complicado porque los criterios cambian con demasiada velocidad y cuando primero te dicen una cosa y luego te ponen otra norma, no ayuda demasiado a los gobiernos municipales.

Al hilo de lo que comenta, de la improvisación, de que todo es muy nuevo y probablemente sois los últimos en enteraros si tenéis que tomar decisiones… ¿cómo os organizáis?

Siempre hay que prever distintos escenarios. El problema es que muchas veces, cuando sale la normativa, hay aspectos que no se han podido tener en cuenta y no se pueden poner en marcha el lunes después de su publicación el sábado en el BOE, sino que hay que esperar unos días más. Es a lo que nos hemos tenido que acostumbrar en estas últimas semanas, pero nos hemos sabido adaptar. Creo de hecho que la sociedad en general ha tenido una capacidad de adaptación bastante rápida, algo que hay que poner en valor.

¿Qué balance haría de la afección de la COVID-19 en Majadahonda?

Yo creo que los vecinos han tenido desde el principio una importante concienciación de lo serio que era esto. Las cifras de contagios en Majadahonda han sido bastante buenas y ello se debe a que se han respetado las normas de precaución que se han ido recomendando, algo que se debe reconocer. Pero también es cierto que pasa el tiempo y que esto ha sido muy duro. Hemos estado dos meses encerrados, alejados de la familia, de los amigos… y la tendencia es a relajarse. Así que yo creo que tenemos que lanzar ese mensaje desde las administraciones de que hasta que no haya una vacuna, una cura… hasta que no se conozca al virus en su integridad, tenemos que mantener esas medidas de prevención, porque son las que nos están haciendo salir adelante. En resumen, considero que la reacción ha sido muy buena pero debemos insistir mucho en que la gente no se descuide. Que cumplan todas las medidas recomendadas, al menos hasta que tengamos una cura.

Algo que nos ha sorprendido es que la Comunidad de Madrid no se haya planteado pasar de fase por municipios, algo que ha perjudicado a localidades como Majadahonda o a muchas de la Sierra, conuna menor incidencia que la capital. ¿No se ha llegado a plantear esta posibilidad de desconfinamiento al gobierno regional?

Tampoco el Gobierno central ha dado la opción. Siempre se ha hablado de provincias y no de municipios, por lo que desde luego, sin esa posibilidad, no tiene mucha lógica insistir en hacerlo de una manera distinta. Pero quizá sí habría venido muy bien, especialmente a la economía de Majadahonda, que nos hubieran permitido reactivarla un poco antes. Hace poco hemos conocido somos el segundo municipio de España con menor tasa de desempleo, y eso se debe a las políticas de libertad y de permitir que el comercio y el pequeño empresario se puedan desarrollar. Haber desarrollado antes las actividades, cumpliendo por supuesto con las normas de protección, habría sido muy positivo.

Hablando de economía, ¿qué medidas económicas se están tomando para reactivar el comercio, la hostelería… en Majadahonda?

Nosotros hemos puesto en marcha un plan de reactivación de la economía que se basa en tres grandes ejes. El primero sería la bajada de impuestos, ya que creemos que, cuantos menos impuestos pague y menos trabas tenga el empresario, más fácil será para él desarrollar su actividad, incentivar la economía y por tanto que se reduzca el paro. Estimamos que con este paquete se produzca un descenso de un millón y medio de euros en recaudación, con bajadas que afectan sobre todo a la actividad comercial: traspasos de establecimientos, obras, tasas de apertura… Hemos introducido asimismo, dentro del poco margen que nos queda, algunas bonificaciones para familias numerosas o bajadas de tributos en impuestos de circulación, que afectan a todas las familias de Majadahonda.

El segundo gran eje ha sido la puesta en marcha de un plan de inversiones, algunas de las cuales hacían mucha falta en el municipio. Empezando por la reforma de diferentes instalaciones, hasta la construcción de obras nuevas como una escuela infantil o un edificio destinado al coworking. Hemos dotado este plan de sesenta millones de euros, ya ha sido llevado a pleno y esperamos esté aprobado muy pronto. Estos planes suponen mejoras en nuestras infraestructuras y además crean puestos de trabajo durante el tiempo que duran las obras. Va a ser muy positivo poner en marcha todo esto para generar, aunque sea provisionalmente, muchos empleos.

El tercer pilar son las ayudas a comerciantes. Hemos habilitado una partida de medio millón de euros para que, a través del Círculo de Comerciante y Empresarios de Majadahonda, se faciliten las medidas de protección que se han impuesto a los comercios. Uso de pantallas, geles en las entradas, las desinfecciones de los locales… Todo esto está funcionando ya y nos ayuda a dar esa imagen de que comprar en Majadahonda es comprar seguro porque los comercios cumplen con las normas y se respetan todas las medidas de seguridad necesarias. Junto a las ayudas económicas al comercio, también estamos trabajando en modificaciones normativas para facilitar la actividad, como la posibilidad de aumentar las superficies de las terrazas en la vía pública ya mencionada y en modificaciones urbanísticas para hacer más ágiles las licencias.

Son, como digo, los tres grandes ejes en los que se ha trabajado. Hay mucho avanzado, muchísimas medidas que ya están en marcha, pero, por supuesto nos quedan más que verán la luz en los próximos meses.

Se une además una “operación asfalto” que también va a crear bastantes puestos de trabajo…

La “operación asfalto” entra dentro de ese plan de inversiones, lo que pasa es que la mayor parte del mismo se incluye en el Plan PIR de la Comunidad de Madrid, que se cerrará a finales de este año. Teníamos una gran partida pendiente de pedir actuaciones frente a ella y es cierto que en Majadahonda hace tiempo que no se realiza una operación asfalto de envergadura. Como ya era necesaria, decidimos destinar estos fondos a ellos y, efectivamente, crea puestos de trabajo de manera temporal. Pero es solo una pequeña partida frente a esos sesenta millones de euros de inversiones que nos van a servir para acondicionar y actualizar distintas instalaciones.

Y en cuanto a las ayudas sociales, para todas aquellas personas que se han quedado más desamparadas… ¿Qué se está haciendo para ayudar a paliar los efectos de esta situación?

Está claro que la crisis ha ido evolucionando, yendo a peor a nivel social. Al principio todo el mundo había cobrado sus nóminas y no se notaba tanto, pero hay muchas familias que se han visto abocadas a Expedientes de Regulación de Empleo, que han tardado mucho tiempo en cobrar sus subsidios y que se han visto obligadas a ir a servicios sociales para pedir la ayuda del Ayuntamiento. Nosotros atendimos a estas familias desde el primer momento, poniendo a disposición bolsas de comida, colaborando con entidades como Cáritas o Cruz Roja, con quienes tenemos una muy estrecha relación. Pero con el tiempo, como digo, la crisis ido a más. Por lo tanto, lo que hemos hecho es habilitar un sistema de vales de comida para la gente que lo necesitara, con el cual pudiera ir a los supermercados de Majadahonda con los que hemos llegado a un acuerdo y con los mismos pudiera hacer su compra habitual de esos productos de primera necesidad. De momento tenemos una cifra de 200 familias que se han beneficiado de esta medida y, por supuesto, como nuestra política es la de que nadie se va a quedar atrás, la partida se irá ampliando según vaya siendo necesario.

Majadahonda ha vivido de primera mano el golpe del coronavirus en el hospital Puerta de Hierro. ¿Cómo se ha vivido la incidencia del virus en este centro?

Yo creo que el hospital Puerta de Hierro es uno de los mejores hospitales, sino el mejor, de la Comunidad de Madrid y quizá de España. Sus infraestructuras, en una situación en la que se ha desbordado la sanidad y en la que ha sido necesario poner nuevas camas en los hospitales, nos ha permitido tener mucha más capacidad que en otros sitios. Es por tanto que el hospital Puerta de Hierro ha funcionado de maravilla. Tener habitaciones con camas individuales ha permitido que, durante esta crisis, se instalara una segunda cama en dichas estancias y por tanto poder doblar el número de pacientes que podían ingresar. Asimismo, se abrió un anexo para albergar 100 camas adicionales, además de otras medidas, lo que ha permitido que haya sido uno de los hospitales con menos problemas de la Comunidad de Madrid. Creo que la dirección ha sido muy buena y que han trabajado muy bien con la Consejería.

¿Cómo se está preparando el municipio ante una eventual segunda oleada?

Lo fundamental es la precaución, y seguir fomentándola es la mejor herramienta para evitar que, si hay un nuevo brote, sea tan grave como el que hemos vivido. Así que, tal y como comentaba, hasta que se controle y se conozca bien cómo es el virus y cómo combatirlo, hay que hacer un especial énfasis en las medidas de protección y seguridad. También hay que destacar que, ante una crisis que no nos esperábamos y que no estábamos preparados para ella, nos hemos adaptado muy rápido. Desde el propio ayuntamiento, que no deja de ser una gran empresa con muchos trabajadores, de un día para otro hemos sido capaces de instalar sistemas de teletrabajo para que puedan desarrollar sus funciones con absoluta normalidad o incluso con mayor eficacia. Todo esto ha venido para quedarse y, si hay un rebrote, estaremos mucho mejor preparados que antes. Y creo, sinceramente, que las empresas y comercios de Majadahonda están igual de bien preparados.

Sabemos que no es dependencia municipal pero, ¿crees que los colegios de Majadahonda están capacitados para cumplir las medidas de distanciamiento y seguridad de las que se están hablando?

Tendremos que esperar efectivamente a las recomendaciones de la Consejería o del Ministerio, pero bueno, nosotros tenemos instalaciones que se podrían adaptar. Aun así, creemos que no es lo más adecuado. Los niños lo que necesitan es la normalidad, la socialización… Al final ellos son los más perjudicados de esta crisis. Yo he salido a trabajar, he estado con el teléfono… en definitiva, en contacto con otras personas de un modo u otro. Pero mis dos hijos, salvo alguna videoconferencia que han hecho con el colegio o con compañeros, llevan dos meses encerrados en casa. Creo que necesitan una normalidad en las escuelas. Pero si no es posible por medidas de seguridad, lo haremos y tenemos capacidad para ello, aunque espero que la normalidad, aunque no sea absoluta, llegue.

¿Cómo serán este año las Fiestas de Majadahonda?

Desde luego, las fiestas que conocemos y a las que estamos acostumbrados no van a tener lugar. Por tanto, en lo que tenemos que trabajar es en un modelo distinto. A mí me gustaría, antes que suspender directamente, reconfigurar los eventos y celebrar una serie de actividades que nos sirvan para la dinamización comercial que éstas suponen. Junto con las peñas y hermandades veremos qué actividades se nos pueden ocurrir para que no haya grandes concentraciones de gente, pero sí que ayuden a que haya movimiento de ciudadanos para dinamizar el comercio y la actividad económica.

A nivel personal, ¿cómo ha vivido esta crisis sanitaria?

Con dos hijos en casa, encerrados y subiéndose por las paredes, pues arreglándome como he podido. Por suerte he conseguido apañarme con mi mujer, cambiando los horarios para que ella pudiera trabajar un poco más de tarde y yo de mañana. A nivel familiar ha sido complicado, aunque al final nos hemos adaptado y se ha conseguido. En la parte profesional, imaginad que nadie preveía hace un año que nos íbamos a enfrentar a esto, de modo que ha sido un reto. Pero hay que sacar la parte buena y es que hemos aprendido muchísimo, y creo que todos nos llevaremos una respuesta positiva de todo esto.

Para terminar, le pedimos a Ustarroz que “evalúe” a algunas de las figuras más visibles de la gestión de la pandemia:

  • Pedro Sánchez: Yo le daría un cero bien redondo. Es cierto que ha habido que improvisar muchas cosas porque no estábamos preparados, pero creo que se puede de hacer de otra manera, pensándose las cosas dos veces y no cambiando de criterio a diario. A los ayuntamientos nos han vuelto locos, no nos han dado la ayuda que hemos necesitado. Creo que ha faltado coordinación por parte del Gobierno central y, sobre todo, tener un rumbo bien definido para saber por dónde había que ir.
  • Salvador Illa: Pues viendo que se podía saber que venía algo muy grave con lo que ya había a nivel internacional, creo que faltó mucha preparación y también el tomar medidas serias al principio para no tener que tomar medidas tan drásticas después. Así que la nota que le pongo es otro cero.
  • Fernando Simón: Aunque a nivel técnico ha sido quizá de los menos cuestionables, considero que no se debe mentir cuando se hacen declaraciones. Siempre es mejor ir con la verdad por delante. Nos hemos encontrado con temas como el de las mascarillas, que al principio las desaconsejaban porque no eran importantes a nivel técnico y luego nos dicen que no lo hicieron porque no había suficientes en el mercado. No se puede mentir, y menos poniendo en riesgo la salud de los ciudadanos. Así que le puedo poner otro cero.
  • Isabel Díaz Ayuso: Con todas las complicaciones con las que ha tenido que lidiar, nos ha dado un ejemplo de gestión que es la construcción del hospital de IFEMA. Todos nos asombramos con la construcción de un hospital en China en diez días, y luego nos encontramos con que en la Comunidad de Madrid, de una manera más inteligente, se dijo “vamos a aprovechar algo que ya esté construido para montar el hospital”, en un plazo más rápido, y de una manera más eficiente y lógica. Se puso así en marcha el milagro de IFEMA, que yo creo pasará a la historia como un grandísimo éxito en la gestión. Así que le puedo poner la nota contraria, un diez.
  • José Luis Martínez-Almeida: José Luis Martínez-Almeida se ha convertido casi en el “Alcalde de España”. Yo tengo reuniones con frecuencia con otros alcaldes con los que compartimos opiniones y todas suelen empezar reconociendo su trabajo, como el ejemplo a seguir. Creo que a nivel gestión lo ha hecho francamente bien. Gestionar el Ayuntamiento de Madrid es gestionar una “maquinaria” muy grande y no es nada fácil. Mi opinión es que no se le puede achacar ningún error. Y a nivel político, ha dado la imagen que los ciudadanos están deseando ver, que es la de políticos que no buscan confrontaciones, que buscan trabajar de la mano con las diferencias ideológicas que podamos tener. Pero siempre buscando una unidad, intentando remar en lugar de dividir. Ha sido un ejemplo de cómo hay que gestionar una crisis y de cómo la nueva política tiene que orientarse. Así que yo le tengo que poner un 10.